| |
TIERRAS INDÍGENAS Y POTENCIALIDADES PARA EL DESARROLLO

Dr. ANTONIO BRACK EGG
La Amazonía peruana posee una extensión aproximada de 73 millones de hectáreas, de las cuales, han sido colonizadas para la ampliación de la frontera agropecuaria cerca de 10 millones de hectáreas; 15 millones de hectáreas han sido protegidas dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SINANPE); 12 millones de hectáreas son tierras tituladas a los pueblos originarios, llamadas comunidades nativas; 24,5 millones de hectáreas han sido delimitadas como Bosques de Producción Permanente (BPP) para otorgar Concesiones Forestales, de las que cerca de 7,5 millones de hectáreas ya han sido otorgadas a concesionarios y 11,5 millones de hectáreas son propiedad del Estado peruano. De las 10 millones de hectáreas colonizadas y ocupadas para fines de producción agropecuaria, se han talado y quemado los bosques en una extensión de 1,5 millones de hectáreas. Lo que demuestra que la mayor parte de ellas están improductivas, y se encuentra bajo cobertura de bosques secundarios o son tierras degradadas. Estas áreas deforestadas se encuentran a lo largo de las carreteras de penetración, en especial en la Selva Alta: Chanchamayo, Satipo, Oxapampa, en donde existen laderas deforestadas y erosionadas, así también en Quillabamba (Cusco), Valle del Apurímac, Valles del Huallaga, Mayo, y Amazonas. En el caso de San Martín se han colonizado cerca de 2 millones de hectáreas y apenas 300 000 se encuentran con cultivos agrícolas y con pasturas. Las tierras tituladas como comunidades nativas en su mayor parte son bosques, de los cuales se viene percibiendo que desde hace años la tala ha avanzado de forma ilegal, por ello se debe proteger este recurso como un potencial para el desarrollo sostenible de los pueblos indígenas del país.
En primer lugar, el reconocimiento territorial, es un derecho que debe ser reconocido, ya que da seguridad a los diferentes pueblos originarios para la conservación de su cultura y de sus conocimientos tradicionales, que forman parte de nuestro patrimonio científico y tecnológico del país.
En segundo lugar, brindan un enorme servicio de conservación de la diversidad biológica amazónica en forma de bosques, especies y recursos genéticos. Los pueblos originarios poseen conocimientos sobre los usos y propiedades de al menos 2 800 plantas amazónicas para 49 fines distintos, entre los que destacan los alimenticios, medicinales, condimenticios, tintes, colorantes, y muchos otros. Reconocer el territorio indígena es muy importante pues en ellas se conserva la diversidad genética de 85 plantas domesticadas in situ. En estos bosques se encuentran las formas silvestres y el material genético de muchas plantas domesticadas, como varias especies silvestres de cacao, de umarí, de pijuayo, de cocona, de papaya, de yuca, de sachainchi, de chuin o jícama y muchas otras.
En tercer lugar, vemos que las tierras de las comunidades nativas se ubican en las inmediaciones de las más importantes Áreas Protegidas de la Amazonía, y constituyen zonas de amortiguamiento para la conservación de las mismas. Este es un aspecto clave para la conservación y también son corredores ecológicos entre las distintas Áreas Protegidas, como el Parque Nacional Yanachaga-Chemillen y la Reserva Comunal El Sira, en Pasco,que va hasta la frontera con Bolivia, integrando al Parque Nacional Otishi, el Santuario Nacional Megantoni, el Parque Nacional Manu, el Parque Nacional Alto Purús, la Reserva Comunal Machiguenga, la Reserva Nacional Tambopata y el Parque Nacional Bahuaja-Sonene.
En cuarto lugar, las tierras de las comunidades nativas son una importante fuente de alimentos para las poblaciones locales. La fauna silvestre y el pescado son la mayor fuente de proteínas de las poblaciones originarias, que practican en forma tradicional la caza y la pesca. Además el bosque es fuente de otros alimentos importantes a nivel local como frutas, nueces (como la castaña o nuez amazónica, y el metohuayo), de palmito y varios otros.
En quinto lugar, los bosques y las tierras de las comunidades nativas prestan servicios ambientales incalculables: (i) Son un sumidero de carbono y mantienen cautivas enormes cantidades de carbono en su biomasa; (ii) Contribuyen a mantener el recurso agua en calidad y cantidad; (iii) Conservan la diversidad de especies de flora y fauna; (iv) Conservan los recursos genéticos; y (v) Contribuyen a conservar los bosques, los paisajes y los ecosistemas amazónicos. Estos servicios ambientales son importantes para la conservación de los bosques tropicales y el equilibrio climático en el planeta Tierra. Calcular estos servicios constituye un enorme reto para el siglo XXI.
Finalmente, los bosques de las comunidades nativas ofrecen un enorme potencial para el desarrollo de las comunidades, entre los que destacan el manejo forestal sostenible; el ecoturismo; y el uso de productos forestales distintos a la madera.
El manejo forestal de bosques comunitarios es una alternativa de enormes proyecciones para las comunidades nativas. En este aspecto existen algunos avances interesantes, como el enorme esfuerzo de 6 comunidades shipibas de la Región Ucayali, que han logrado la primera certificación internacional de bosques comunitarios bajo manejo con el apoyo de AIDER. Esto constituye un ejemplo muy interesante y que varias otras comunidades podrían aplicar.
El ecoturismo es otra potencialidad interesante y de enormes proyecciones. Existen ya unos 7 albergues para ecoturismo de comunidades esse´eja, yanesha, ashaninka, y machiguenga, en distintas etapas de desarrollo. «Posada Amazonas», de la comunidad esse´eja de Infierno, en Madre de Dios, en asociación con una empresa turística peruana, recibe al año más de 6.000 turistas y ha recibido tres distinciones internacionales.
Los productos forestales no maderables, como el jebe y la castaña amazónica, son otra posibilidad por tratarse de productos naturales. En Madre de Dios, la Asociación de Castañeros de la Reserva Nacional Tambopata (ASCART) ha obtenido la certificación forestal y la certificación orgánica, y exporta castaña orgánica a los mercados más competitivos.
CONCLUSIONES
En la actualidad, ante la arremetida desarrollista en toda la Amazonía peruana, las tierras de las comunidades nativas, constituyen una pieza clave para el desarrollo sostenible de la región, en especial para conservar las culturas originarias, los conocimientos tradicionales, la biodiversidad y el equilibrio ecológico no sólo de la región sino de nuestro planeta.
Los pueblos originarios amazónicos, conservando sus culturas y sus bosques, contribuyen enormemente no sólo al bienestar del país y del mundo, sino también a conservar el legado de ciencia y tecnología tradicional, de enorme importancia para el país.
Las instituciones del Estado peruano deben tener muy en cuenta estos aspectos tan importantes, y reconocer estas contribuciones destacadas. Se ha pretendido y se sigue pretendiendo que el desarrollo amazónico consiste en talar y quemar bosques para ampliar la frontera agropecuaria, lo que ha fracasado en gran medida, y las tierras degradadas son una muestra palpable de ello. Se debe pensar en un desarrollo amazónico con base en la riqueza de los bosques y de las aguas, y no en su destrucción. En este camino, más racional y sostenible, las tierras de las comunidades nativas juegan y van a jugar un rol muy destacado.
|
|